2.19.2012

Reseñas al pastor: 2666 Bolaño(s)


La última novela de Roberto Bolaño, publicada luego de su muerte, asusta simplemente al verla: inmensa, ancha, rusa por su extensión. La decisión de leerla es—tiene que serlo—angustiosa, pero la novela vale su peso en papel y tiempo. Cinco partes, tangencialmente relacionadas, con vasos comunicantes entre ellas tal senderos borgianos que se bifurcan, que se cortan, que se cruzan, envuelven y encandilan. Cinco mundos medianamente definidos; cinco historias relativamente autónomas; cinco visiones ligeramente diferentes de la obsesión como motor de vida, la imposibilidad de alterar la inercia de la búsqueda y las probablemente trágicas consecuencias de darse de bruces con lo buscado.

2666 (Anagrama, 2004) es un libro necesariamente fragmentado y fragmentante dado su implícita resistencia a ser totalidad, a representar una realidad acabada y descifrable. Una novela que se impregna en la piel, que demanda pensar tanto sobre la vileza, la violencia y la abyección como sobre las sublimes, etéreas y a veces inconcebibles motivaciones que llevan a alguien a seguir lavándose los dientes por la mañana, comer a mediodía y beber por la noches, incluso si es para olvidar.

Bolaño ha sido ya consagrado por el mercado editorial y la crítica, si es que eso significa algo. Después de muerto, claro. Pero si se lee un poco sobre su vida, si se deja a un lado su mitificada juventud y su militancia poética, se debe llegar a la conclusión que para escribir bien y en serio, para ser un novelista en el pleno sentido de la palabra, es necesario dejarlo todo, o dejar que todo lo deje a uno, y dedicarse a escribir, sin excusas, sin tapujos, sin posponer la hoja en blanco. Si algo asombra más que la extensión de la novela es la seriedad y determinación con la que Bolaño profesa su visión definida y aguda sobre la escritura, la vida escrita y la vida del escriba.

Pero más allá de su brillante capacidad narrativa, del gusto que transmite por contar historias, Bolaño gusta o me gusta porque se puede reír de sí mismo y del ser-latinoamericano, trágico en su comicidad y cómico en su tragedia;  porque manda a la mierda cualquier discurso identitario de corte patriotero-nacionalista y va en busca de aquello que está más allá de lo chileno, lo mexicano, lo español, lo latinoamericano; más allá, también, de cualquier género literario y de la perenne y exasperante búsqueda por el origen (de la identidad, de la violencia, del narcotráfico, de la pobreza, de la patria…) que tanto obsesiona a muchos, demasiados, escritores latinoamericanos.


Algunos links sobre Bolaño y/o 2666:
Horacio Castellanos Moya sobre el mito Bolaño • La última entrevista hecha a Bolaño, de Mónica Maristain (un ejemplo, por cierto, de cómo divertirse con preguntas estúpidas) • El artículo en TIME cuando la revista eligió 2666 como mejor novela del 2008 (año que fue traducida al inglés) y un ejemplo del proceso de mitificación del que habla Castellanos Moya.

8 comments:

  1. muy interesantes comentarios, gran novela 2666 pero, para mí, lo mejor de bolaños las 100 primeras páginas de "los detectives salvajes"...un abrazo

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    1. Gracias, Enrique. En efecto, esas 100 páginas de Los detectives son espléndidas. "Nocturno de Chile" me parece también fascinane. Abrazos por casa...

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  2. durante mi primer desempleo me obsesioné con descargar libros en word. me la pasaba haciéndome mierda la vista. así me leí Los Detectives Salvajes, cuando me tocaba 2666 y me di cuenta que el word tardaba casi medio minuto en registrar el total de páginas simplemente me cagué.

    cuando tenga pisto lo leeré impreso.

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    1. Ja! Fijo que te salé más barato el libro que el oculista. Saludos Gabriel...

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  3. Anonymous22.2.12

    Es de lo mejor que te he leído por su contenido y sobre todo la forma.
    Es además un pequeño pero merecido homenaje a un excelente y controversial escritor.
    El ABA

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  4. Bolaño, tan querido, siempre aparece donde uno menos lo imagina...buena onza por el texto, está chingón.

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    1. Gracias Gustavo. El problema es que de tanto aparecer se está volviendo chicloso. Saludos...

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